Hay lugares que sirven para orientarse en una ciudad y otros que sirven para orientarse en su historia. La Puerta del Sol pertenece a ambas categorías. Durante siglos ha sido cruce de caminos, lugar de paso, escenario de celebraciones, escaparate del poder y, sobre todo, espacio donde la ciudadanía ha hecho visible su desacuerdo.
Cuando recorremos la historia de Madrid desde este punto concreto, descubrimos algo más profundo que una sucesión de manifestaciones. En Sol se han pedido alimentos más baratos, libertades constitucionales, reformas políticas, amnistías, derechos laborales, democracia, paz, pensiones dignas, igualdad, derechos de las mujeres, sanidad y educación públicas, protección frente a los desahucios, derechos nacionales, solidaridad internacional y, en 2026, una vivienda que pueda ser habitada sin quedar expulsados de la ciudad además de una reforma de las leyes que permitan aumentar el suelo digno para toda la población española y la eliminación de la especulación sobre las viviendas de las capitales..
El propio Ayuntamiento de Madrid reconoce que la plaza ha sido, durante siglos, lugar de encuentro, comunicación, celebración y reivindicación social. Podemos recorrer virtualmente cómo era en 1854 gracias a la Biblioteca Digital Memoria de Madrid, y consultar asimismo la información histórica y patrimonial de la Ciudad de Madrid sobre la Puerta del Sol.
Pero la historia de la protesta no empieza en el siglo XX, ni siquiera en el XIX. Empieza mucho antes.
1. 1766: el motín de Esquilache, cuando el pueblo convirtió Sol en un espacio de presión política
El primer gran episodio que debemos situar en esta historia es el Motín de Esquilache, en marzo de 1766. No fue una protesta exclusivamente provocada por una cuestión de vestimenta, como durante mucho tiempo se ha simplificado. El problema de fondo era mucho más amplio: la carestía de los alimentos, el precio del pan, la percepción de que las reformas perjudicaban a las clases populares, el rechazo a determinados ministros extranjeros y una creciente sensación de malestar social.
La prohibición de determinadas capas (las largas, pues Carlos III exigió que fueran cortas para evitar esconder las posibles armas) y sombreros fue el detonante visible. El trasfondo estaba formado por el hambre, la inflación y el descontento acumulado. El propio Museo Nacional del Prado conserva una representación posterior del episodio y fecha el motín en marzo de 1766. El Museo de Historia de Madrid recuerda además que la Puerta del Sol fue escenario del grave motín contra el ministro Esquilache.
El motivo fundamental fue la subsistencia. Se protestaba por el precio de los alimentos y por unas políticas económicas percibidas como alejadas de las necesidades de la población. A ello se sumó el rechazo político a Esquilache y a su círculo de ministros italianos.
La consecuencia inmediata fue extraordinaria: la presión popular consiguió que Carlos III aceptara las principales demandas y Esquilache terminara apartado del Gobierno y enviado fuera de España. El episodio demostró que una multitud movilizada en Madrid podía obligar a la Corona a modificar sus decisiones.
La consecuencia histórica fue todavía mayor: la protesta dejó una enseñanza que reaparecería una y otra vez en Sol. El pueblo no necesitaba disponer de instituciones para hacerse presente en la política. Podía convertir la calle en una institución provisional de presión.
La documentación conservada en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes permite seguir además la interpretación contemporánea de aquellos sucesos y sus posteriores consecuencias políticas.
2. 1820: la Puerta del Sol se convierte en foro revolucionario
Si 1766 convirtió Sol en escenario de presión popular, 1820 cambió definitivamente su naturaleza política.
El triunfo del pronunciamiento de Rafael del Riego obligó a Fernando VII a jurar la Constitución de 1812. El Ministerio de Cultura explica que el 7 de marzo de 1820 se produjo en Madrid un movimiento en la Puerta del Sol que llegó hasta Palacio y contribuyó al desenlace que llevaría al juramento constitucional del monarca.
A partir de ese momento, Sol dejó de ser únicamente un espacio donde podía estallar un motín para convertirse en un auténtico foro político popular.
Las crónicas de Ramón de Mesonero Romanos son especialmente reveladoras. Describe cómo, después de 1820, la plaza pasó de ser un espacio cortesano a convertirse en escenario de la vida pública, de los discursos, de las ovaciones y de las asonadas. Y no hablamos de un episodio aislado: se documentan enfrentamientos y despliegues represivos en la plaza en 1820, 1821, 1822 y 1823.
El motivo era político: defender o combatir el constitucionalismo, la soberanía nacional y la relación entre el monarca y la nación.
La consecuencia fue la politización definitiva del espacio. Desde entonces, quien controlaba la Puerta del Sol poseía algo más que una plaza: controlaba uno de los principales escenarios simbólicos de Madrid.
Y esa característica no desaparecería nunca.
3. 1835 y 1848: insurrecciones, barricadas y lucha por el poder
En enero de 1835, la Casa de Correos volvió a ser protagonista de un episodio insurreccional. Un grupo de soldados sublevados se apoderó por sorpresa del edificio, donde se encontraba la guardia principal de la capital. El capitán general José de Canterac, nacido como César José de Canterac Orlic y Donesan (francés), murió al intentar contener la sublevación.
No estamos todavía ante una manifestación moderna. Estamos ante una forma de acción política propia del siglo XIX: pronunciamiento, sublevación militar, ocupación de edificios estratégicos y control físico del centro de la capital.
Trece años después, en 1848, la revolución europea llegó también a Madrid. Los grupos insurrectos avanzaron por distintos puntos de la ciudad y llegaron a la Puerta del Sol, donde intercambiaron disparos con las tropas. Los combatientes levantaron barricadas en la Carrera de San Jerónimo y la represión terminó dispersando a los sublevados.
El motivo era la lucha por un modelo político distinto, en un contexto europeo marcado por las revoluciones de 1848 y por el enfrentamiento entre absolutismo, moderantismo, progresismo y republicanismo.
La consecuencia fue doble: las autoridades reforzaron el control militar de los espacios centrales y, al mismo tiempo, Sol adquirió una reputación que ya nunca perdería: allí podían aparecer, en cualquier momento, las barricadas.
4. 1854: la Revolución de Julio y las barricadas en Sol
La revolución de 1854 —la llamada Vicalvarada— empezó como un pronunciamiento militar y acabó adquiriendo una dimensión popular. La propia edición digital de la Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado reproduce como imagen de portada una escena de la revolución de 1854 en la Puerta del Sol y describe a los combatientes desfilando por la plaza ante Espartero.
Aquí aparece otro elemento que será constante en nuestra historia: la protesta como alianza entre una crisis política y una movilización callejera.
La insurrección terminó provocando la caída del Gobierno moderado y dio paso al Bienio Progresista.
Sol, una vez más, no fue simplemente escenario: fue parte del acontecimiento.
5. 1868: la Revolución Gloriosa y la plaza como tribuna del nuevo régimen
En 1868, la Revolución Gloriosa volvió a convertir Madrid en escenario de transformación política. La Puerta del Sol fue uno de los lugares fundamentales de la proclamación y celebración del triunfo revolucionario.
La Gaceta de Madrid conservada por el BOE recoge, incluso, el discurso pronunciado desde el balcón del entonces Ministerio de la Gobernación, en el que se apelaba a la libertad, la soberanía nacional, el sufragio universal y la transformación económica.
Aquí encontramos una característica decisiva de la plaza: el poder y la protesta ocupan el mismo escenario.
Los manifestantes no se limitan a protestar frente al poder: se sitúan ante el balcón desde el que habla el poder y convierten ese balcón en una tribuna política.
Ese esquema se repetirá en 1931, en 1976, en 2011 y, de una manera completamente distinta, en las protestas de nuestros días.
6. 1909-1930: el espacio de la protesta moderna empieza a tomar forma
Durante las primeras décadas del siglo XX, la Puerta del Sol siguió siendo un lugar privilegiado para concentraciones políticas, obreras y sociales, aunque no todos los acontecimientos de conflictividad madrileña tuvieron su centro exacto en la plaza.
Lo importante es que la tradición anterior no desapareció: Sol seguía siendo el punto al que había que llegar para hacer visible una protesta.
La razón era geográfica, política y simbólica. Allí estaba la sede del poder gubernativo; allí convergían las grandes arterias de Madrid; allí se concentraban periódicos, comercios, cafés y comunicaciones; allí se encontraba uno de los espacios más reconocibles de la capital.
La protesta había encontrado su escenario natural.
1909: las mujeres contra la guerra de Marruecos
Uno de los primeros episodios que debemos incorporar es el de julio de 1909, durante la crisis provocada por la movilización de reservistas para la guerra de Marruecos.
La protesta tuvo un componente femenino extraordinariamente importante. El 19 de julio de 1909 se produjo una manifestación espontánea en la Puerta del Sol en la que mujeres, muchas de ellas familiares de los reservistas, protestaron contra el envío de sus maridos, hijos y hermanos al frente. Los testimonios recogidos por la historiografía hablan de mujeres que recibían a los reservistas entre gritos de «¡no vayáis!» y que intentaban impedir su partida hacia las estaciones.
No debemos interpretar esta movilización únicamente como una protesta pacifista en el sentido contemporáneo. Había también una cuestión de desigualdad social: el sistema de reclutamiento afectaba especialmente a las familias trabajadoras, mientras quienes podían pagar determinadas cantidades quedaban en mejor posición para evitar el servicio.
La protesta de Sol coincidía con el creciente malestar que desembocaría en la Semana Trágica de Barcelona.
El motivo era, por tanto, triple: oposición a la guerra, rechazo al sistema de quintas y defensa de las familias populares que soportaban de manera desproporcionada el coste humano del conflicto.
La consecuencia fue la incorporación visible de las mujeres al espacio público madrileño como sujetos políticos. Ya no aparecían únicamente como acompañantes de los manifestantes masculinos: intervenían, gritaban, organizaban y trataban de impedir físicamente la marcha de los reservistas.
Este precedente resulta fundamental para comprender las movilizaciones femeninas posteriores.
1917: La Gran Huelga General llega a Sol
El acontecimiento más importante de este período es, probablemente, la huelga general revolucionaria de agosto de 1917.
España atravesaba una situación extremadamente tensa. La Primera Guerra Mundial había generado inflación y problemas de abastecimiento; los salarios no seguían el ritmo del encarecimiento de la vida; existía un fuerte conflicto entre capital y trabajo y, al mismo tiempo, una profunda crisis política del sistema de la Restauración.
El conflicto ferroviario fue uno de los detonantes. La protesta obrera terminó confluyendo con las reivindicaciones políticas de socialistas y republicanos.
En Madrid, la huelga adquirió una dimensión desconocida hasta entonces. El historiador Francisco Sánchez Pérez ha señalado que la movilización madrileña fue multitudinaria y excepcional para la capital, y que, pese a no tener inicialmente un carácter insurreccional, reprodujo algunos comportamientos propios de los antiguos motines: grupos numerosos desplazándose desde los barrios populares hacia el centro, presión sobre los transportes y concentraciones masivas en la Puerta del Sol.
La plaza fue despejada mediante cargas policiales. La documentación académica sobre la huelga señala expresamente que en la Puerta del Sol «menudearon las cargas» para conseguir desalojarla.
Aquí encontramos un momento decisivo en nuestra historia porque Sol vuelve a desempeñar la función que había tenido durante los motines del siglo XIX, pero ahora dentro de una protesta obrera moderna y organizada.
Las reivindicaciones eran económicas y políticas.
Se exigía una respuesta al deterioro del nivel de vida y a la inflación, pero también una transformación política que acabara con la incapacidad del régimen de la Restauración para responder a la crisis.
La represión fue contundente. Se declaró el estado de guerra y numerosos dirigentes obreros fueron detenidos. La huelga fracasó en sus objetivos inmediatos, pero su importancia histórica fue enorme: mostró la capacidad de las organizaciones obreras para paralizar sectores fundamentales y convertir una reivindicación laboral en una crisis política nacional.
Y Sol había sido uno de sus principales escenarios.
1917: el 1 de Mayo y la conquista obrera de Sol
Ese mismo año podemos observar otra forma completamente distinta de utilización del espacio.
El 1 de mayo de 1917, las organizaciones obreras madrileñas organizaron una gran manifestación. La marcha salió de la plaza de Isabel II, recorrió Arenal y atravesó la Puerta del Sol antes de continuar por Alcalá.
Las fotografías conservadas muestran el paso de las organizaciones socialistas y sindicales, las banderas de las sociedades obreras y también grupos de niños y niñas vinculados a las organizaciones socialistas.
Esto resulta especialmente significativo porque demuestra que Sol no era solamente un lugar donde estallaban conflictos: también se había convertido en una etapa habitual de las manifestaciones obreras organizadas.
La plaza empezaba a formar parte del itinerario ritual de la protesta.
1919: trabajo, amnistía y reivindicación internacionalista
La tradición continuó en 1919.
El cartel de convocatoria del 1 de Mayo de aquel año, conservado por la Fundación Pablo Iglesias, establecía un recorrido que comenzaba en la plaza de Isabel II y pasaba por Arenal, Puerta del Sol y Alcalá antes de terminar en Cibeles.
Pero las reivindicaciones de aquel momento eran mucho más amplias que una simple celebración del Día del Trabajo.
La convocatoria exigía, entre otras cuestiones:
- La reposición de los aproximadamente 6.000 ferroviarios despedidos por la Compañía del Norte durante el conflicto de 1917.
- Respuestas a los problemas de subsistencias y a la crisis de trabajo.
- Una actuación gubernamental diferente en los conflictos entre capital y trabajo.
- El fin de la militarización de los trabajadores en huelga.
- Una amnistía completa para presos y procesados por delitos sociales y políticos.
- Y, después de la Primera Guerra Mundial, una reivindicación explícitamente internacionalista de la fuerza organizada de la clase trabajadora.
Sol aparece así integrada en una geografía política mucho más amplia: la manifestación obrera podía comenzar en una plaza, atravesar Sol y dirigirse después hacia los grandes centros representativos de Madrid.
1920: la Puerta del Sol y la primera gran protesta por los alquileres
Aquí encontramos un precedente extraordinariamente interesante para nuestro recorrido porque conecta directamente con uno de los conflictos que volverían a ocupar Sol más de un siglo después: la vivienda.
El 5 de abril de 1920, un grupo de mujeres pertenecientes a varias familias trabajadoras de la calle Embajadores acudió a la Puerta del Sol para protestar por el aumento de los alquileres.
Eran inquilinas de los números 102, 104 y 106 de la calle de Embajadores. Según las fuentes históricas, la propietaria había aumentado los alquileres hasta tres veces en un período de dos años. Las mujeres acudieron a la plaza con sus hijos y se concentraron frente al Ministerio de la Gobernación para protestar contra la situación.
Este episodio merece un lugar destacado en nuestra historia porque demuestra que la protesta por la vivienda no nace en el siglo XXI.
En 1920 ya encontramos:
- Familias trabajadoras sometidas a fuertes incrementos de alquiler.
- Mujeres organizándose colectivamente.
- Protestas frente al Ministerio de la Gobernación.
- Reivindicaciones relacionadas con la estabilidad del alquiler.
- Y la utilización de la Puerta del Sol como espacio para hacer visible un conflicto doméstico y económico que afectaba a numerosas familias.
El problema no terminó aquel día.
En abril se produjo una movilización más amplia y, en junio, el Gobierno aprobó un decreto que establecía la prórroga automática de determinados contratos de arrendamiento en poblaciones de más de 20.000 habitantes mientras se preparaba una regulación específica del alquiler.
La consecuencia resulta especialmente reveladora si la comparamos con 2026: hace más de cien años, como ahora, la vivienda podía transformar un problema privado —«no puedo pagar el alquiler»— en una cuestión política.
1921: las mujeres ocupan Sol para reclamar derechos políticos
Y en 1921 encontramos otro acontecimiento que debemos incorporar necesariamente: la que ha sido considerada la primera manifestación sufragista de España.
El 31 de mayo de 1921, alrededor de un centenar de mujeres y trece hombres recorrieron los aproximadamente quinientos metros que separan la Puerta del Sol de la plaza de las Cortes.
La manifestación había sido organizada por la Cruzada de Mujeres Españolas, vinculada al movimiento feminista encabezado por Carmen de Burgos y otras activistas.
No se trataba simplemente de pedir el voto femenino. El manifiesto presentado al Gobierno contenía nueve reivindicaciones relacionadas con la igualdad jurídica y política entre hombres y mujeres.
Entre ellas figuraban la igualdad de derechos civiles, la igualdad política, el acceso de las mujeres a las profesiones, la reforma de determinados aspectos de la legislación matrimonial y familiar, la defensa de la educación femenina y otras reivindicaciones destinadas a acabar con la subordinación jurídica de la mujer.
El recorrido tenía además una enorme carga simbólica:
Puerta del Sol → plaza de las Cortes.
La manifestación partía del espacio de la ciudadanía y terminaba ante el lugar donde se elaboraban las leyes.
No era casual.
Las mujeres salían de Sol para llevar sus reivindicaciones directamente ante el Parlamento.
La consecuencia inmediata no fue la conquista del sufragio, que todavía tardaría una década, pero sí la consolidación del sufragismo como movimiento organizado y visible en Madrid.
Y aquí tenemos otro vínculo extraordinariamente poderoso con la historia posterior: las mujeres que en 1909 habían acudido a Sol para impedir que sus familiares fueran enviados a la guerra, en 1921 estaban utilizando la misma plaza para reclamar derechos políticos.
La naturaleza de la protesta había cambiado.
Las mujeres ya no pedían solamente que el Estado protegiera a sus familias. Pedían participar ellas mismas en el Estado.
1921: el movimiento obrero mantiene su presencia
La Puerta del Sol continuó formando parte del itinerario de las manifestaciones del Primero de Mayo.
La documentación de 1921 describe cómo la manifestación obrera salió de la plaza de Isabel II, recorrió Arenal, atravesó la Puerta del Sol y continuó por Alcalá, Barquillo y Piamonte hasta la Casa del Pueblo.
Aunque aquel año la prensa socialista consideró que la celebración había tenido menos relieve que en ejercicios anteriores, el recorrido confirma algo que ya podemos afirmar con seguridad: para las organizaciones obreras madrileñas, Sol se había convertido en un espacio habitual de tránsito reivindicativo.
1923-1930: la protesta cambia de naturaleza bajo Primo de Rivera
El golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera, en septiembre de 1923, modificó las condiciones en las que podían desarrollarse las movilizaciones.
La Dictadura suspendió las garantías constitucionales y restringió las libertades de reunión, expresión y asociación. Esto no significa que desapareciera el descontento, pero sí que la protesta abierta perdió buena parte del espacio que había conquistado durante los años anteriores.
Sol siguió siendo, sin embargo, el centro simbólico de Madrid.
Y eso explica que durante los últimos años de la monarquía de Alfonso XIII la plaza adquiriera un significado político cada vez más evidente.
El ambiente de finales de los años veinte y comienzos de los treinta estaba marcado por la crisis de la Dictadura, la pérdida de legitimidad de la monarquía y el crecimiento de republicanos, socialistas y otros sectores de oposición.
La propia imagen de la plaza reflejaba ese clima. Una documentación conservada por la Comunidad de Madrid recuerda que el 31 de diciembre de 1930, en plena efervescencia política y pocos meses antes de la proclamación republicana, Alfonso XIII acudió de incógnito a la Puerta del Sol para mezclarse con la multitud y escuchar las campanadas.
La anécdota tiene un enorme valor simbólico. El rey que había gobernado España durante décadas necesitaba mezclarse anónimamente con la multitud de Sol.
Tres meses y medio después, aquella multitud recibiría allí mismo el nacimiento de la Segunda República.
Lo que realmente cambia entre 1909 y 1930
Por eso creemos que este período merece un tratamiento mucho más amplio dentro de nuestra historia.
Entre 1909 y 1930 no se produce simplemente una sucesión de manifestaciones. Se produce una transformación de la propia naturaleza de la protesta.
- En 1909 vemos a mujeres protestando espontáneamente contra la guerra.
- En 1917 vemos una huelga general con una dimensión política inédita.
- En 1917 y 1919 vemos manifestaciones obreras perfectamente organizadas.
- En 1920 encontramos a mujeres trabajadoras reclamando frente al Ministerio de la Gobernación por el precio de sus alquileres.
- En 1921 vemos aparecer un movimiento sufragista organizado que parte de Sol para reclamar derechos políticos ante las Cortes.
- Y durante los últimos años de la monarquía observamos cómo la plaza se convierte en uno de los grandes espacios simbólicos desde los que se percibe el agotamiento del régimen.
Sol deja de ser únicamente el lugar donde la multitud protesta contra una decisión concreta y empieza a convertirse en una auténtica plataforma de acción política.
Los motivos se diversifican: guerra, subsistencias, salarios, derechos laborales, vivienda, amnistía, igualdad jurídica, sufragio, libertades y régimen político.
Y también cambia la composición de quienes protestan: obreros, mujeres, estudiantes, empleados, familias trabajadoras, organizaciones políticas y asociaciones sociales comienzan a compartir el mismo espacio.
La Puerta del Sol se está convirtiendo en algo más que el centro geográfico de Madrid.
Se está convirtiendo en el lugar donde Madrid aprende a hacer política en la calle. Y, en muchas ocasiones, se hace eco en el resto de la nación (además de las propias de zona).
Y esa transformación explica por qué, apenas un año después de la caída de la monarquía, el 14 de abril de 1931, la misma plaza sería capaz de convertirse en el escenario de la proclamación de la Segunda República. PARES conserva incluso la fotografía de aquel momento: manifestantes encaramados a un vehículo, enarbolando la bandera republicana en la Puerta del Sol (ver todas las fuentes al final de esta misma entrada).
La multitud que en 1909 había gritado contra la guerra, la que en 1917 había desafiado el orden social y la que en 1921 había exigido derechos para las mujeres había dejado ya una enseñanza decisiva: la Puerta del Sol podía ser ocupada por la ciudadanía para reclamar un cambio.
Y en 1931 comprobaríamos hasta dónde podía llegar ese poder.
7. 14 de abril de 1931: la República llega a la Puerta del Sol
Pocas escenas explican mejor el poder simbólico de esta plaza que la del 14 de abril de 1931.
Tras las elecciones municipales, el derrumbe de la monarquía se hizo visible durante aquella jornada. Por la tarde, el Gobierno provisional llegó a la Puerta del Sol y tomó posesión de la sede de Gobernación.
La multitud ocupaba la plaza. La bandera republicana apareció en el balcón de la Casa de Correos y la Puerta del Sol se convirtió en el escenario donde el cambio de régimen adquirió forma pública.
Un estudio académico de Juan Francisco Fuentes Aragonés y José Luis González Fernández ha reconstruido aquella jornada mediante prensa, memorias y fotografías, y considera el acontecimiento un momento fundacional de la memoria pública de la Segunda República.
El motivo inmediato era la celebración de la victoria republicana y el cambio de régimen.
La consecuencia fue histórica: la Puerta del Sol quedó asociada desde entonces no solo a la protesta contra el poder, sino también a la posibilidad de que una multitud celebrara la sustitución de un régimen político.
En otras palabras, Sol podía ser escenario de una revolución, pero también escenario de su proclamación.
8. 1934: huelga, revolución y enfrentamiento en la plaza
La conflictividad de la Segunda República volvió a tener en Sol uno de sus escenarios.
Los fondos de PARES, el Portal de Archivos Españoles, conservan incluso un expediente relacionado con la detención, en julio de 1934, de una persona que repartía en la esquina de Sol con carretas hojas clandestinas llamando a una huelga general de la construcción.
El mismo año, durante los sucesos revolucionarios de octubre, Alejandro Lerroux acudió a la Casa de Correos para declarar el estado de guerra y se produjo un tiroteo en la plaza.
El motivo era la profunda polarización social y política de la República.
La consecuencia fue la militarización de la respuesta al conflicto: huelgas, estados de guerra, detenciones y represión se incorporaron a la experiencia cotidiana de la plaza.
9. 1936-1975: cuando protestar ante la Casa de Correos dejó de ser posible
La Guerra Civil y la dictadura franquista modificaron radicalmente el significado de Sol.
La Casa de Correos se convirtió en sede de la Dirección General de Seguridad. Sus dependencias y sótanos quedaron vinculados a la detención y represión de opositores al régimen.
Durante décadas, por tanto, tenemos que hablar también de una protesta clandestina, de resistencia política que no podía expresarse públicamente en la plaza.
Esto es fundamental para comprender lo que sucedería después de 1975.
Porque cuando la democracia empezó a abrirse paso, Sol recuperó una función que había quedado reprimida durante décadas: ser el lugar donde la ciudadanía podía reunirse frente al edificio que había simbolizado el control policial del Estado.
10. 1976: las primeras grandes movilizaciones de la Transición
En junio de 1976, apenas unos meses después de la muerte de Franco, Madrid vivió una enorme movilización ciudadana.
Unas 50.000 personas, según la información publicada entonces por El País, participaron en la Semana Ciudadana. Las pancartas y consignas exigían viviendas populares, enseñanza popular, legalización de asociaciones, derechos de reunión y manifestación, y una amplia amnistía para los presos políticos. La concentración ocupó el eje de Preciados, Callao y Puerta del Sol.
Los motivos eran ya los de una sociedad que exigía democracia: libertad de asociación, derecho de reunión, vivienda, educación y amnistía.
La consecuencia fue política: la calle comenzó a presionar para que la Transición no se limitara a un cambio institucional controlado desde arriba.
Sol recuperaba así su antigua función.
11. 1977: partidos todavía ilegales y protesta por las libertades
En abril de 1977, la Organización Revolucionaria de Trabajadores convocó una concentración en Sol para reclamar la legalización de los partidos.
Unas 400 personas consiguieron reunirse en la plaza antes de ser disueltas por la fuerza pública. Hubo humo, balas de goma y detenciones.
Poco después, la legalización del Partido Comunista de España transformaría el mapa político de la Transición.
El motivo era sencillo y enorme al mismo tiempo: que la democracia no excluyera a una parte fundamental de la oposición al franquismo.
La consecuencia fue la normalización progresiva del pluralismo político.
Pero las imágenes de Sol durante aquellos años mostraban algo más: la democracia española estaba siendo conquistada también desde abajo.
12. 1978-1983: democracia, libertades y conflictos laborales
La nueva democracia no acabó con las protestas. Las transformó.
Sol empezó a ser escenario de concentraciones sindicales, laborales y políticas de toda naturaleza. La conflictividad policial también llegó a la plaza.
En 1980, unos 200 policías se concentraron ante la Dirección de la Seguridad del Estado para protestar por sanciones a compañeros de Vigo y por el cierre de locales sindicales.
En 1983, aproximadamente 3.000 funcionarios del Cuerpo Superior de Policía se manifestaron en la Puerta del Sol tras una jornada de brazos caídos y trabajo según reglamento.
El motivo había cambiado radicalmente respecto de 1766: ya no se trataba de enfrentarse al absolutismo, sino de ejercer derechos laborales y sindicales dentro de una democracia todavía joven.
La consecuencia fue igualmente significativa: la protesta dejó de ser patrimonio de los movimientos clandestinos y pasó a formar parte de la normalidad democrática, nuevamente, aunque siguiera provocando conflictos con las autoridades.
13. 1988: la huelga general del 14-D
El 14 de diciembre de 1988 constituye uno de los grandes hitos del movimiento sindical español.
CC. OO. y UGT convocaron una huelga general contra la política laboral del Gobierno de Felipe González, especialmente por el denominado Plan de Empleo Juvenil.
La huelga paralizó España y la Puerta del Sol volvió a llenarse de trabajadores.
El Archivo de la Fundación Largo Caballero conserva documentación y fotografías de aquella jornada y registra expresamente la presencia de manifestantes en Sol.
El motivo fue laboral y económico: empleo juvenil, precariedad, política salarial y reforma del mercado de trabajo.
La consecuencia política fue enorme: el Gobierno tuvo que negociar con los sindicatos y el 14-D se convirtió en uno de los mayores éxitos de movilización sindical de la democracia.
14. Los años noventa: mujeres, marginación, cooperación y terrorismo
La década de 1990 demostró que Sol ya no pertenecía a una sola tradición política.
En 1990, unas 1.500 personas procedentes de colectivos de ayuda a personas marginadas participaron en jornadas sobre mendicidad, marginación, pobreza, presos, enfermos de sida, jóvenes desempleados y otros grupos excluidos. Las actividades terminaron con una manifestación en la Puerta del Sol.
Ese mismo año se convocó una concentración de mujeres en la plaza, promovida por Cristina Almeida y una treintena de organizaciones.
En 1994, la plaza acogió una marcha nocturna de unas 5.000 personas en favor del 0,7 % del PIB para cooperación internacional.
En 1996, Sol se convirtió en destino de una de las mayores manifestaciones contra el terrorismo de la historia de Madrid. Unas 850.000 personas, según la Delegación del Gobierno, recorrieron el trayecto desde Colón hasta la plaza tras el asesinato de Francisco Tomás y Valiente.
Aquí aparecen nuevos motivos: derechos de las mujeres, lucha contra la pobreza, solidaridad internacional y defensa de las libertades frente al terrorismo.
La consecuencia fue la ampliación del repertorio de la protesta. Sol dejó de representar únicamente las grandes luchas políticas nacionales y comenzó a reunir reivindicaciones sociales, humanitarias y civiles de muy distinta procedencia.
15. 2000-2004: terrorismo, agua, paz y guerra
El comienzo del siglo XXI llevó a Sol nuevas movilizaciones.
En 2000, unas 3.000 personas se concentraron contra los atentados de ETA. Ese mismo año, partidos, sindicatos e instituciones convocaron otra marcha desde Cibeles hasta Sol tras el asesinato del magistrado Francisco Querol.
En 2001, unas 3.000 personas se concentraron en la plaza bajo el lema «Por la paz y contra el terrorismo» tras los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.
Y en 2001 llegó también a Sol la protesta contra el Plan Hidrológico Nacional. La marcha, iniciada en Atocha, terminaba en la plaza y reclamaba la modificación del proyecto de trasvase del Ebro.
Pero sería 2003 el año de una de las concentraciones más multitudinarias.
El 15 de febrero de 2003, cientos de miles de personas recorrieron Madrid para protestar contra la guerra de Irak. La marcha terminó en la Puerta del Sol, donde se leyó el manifiesto final. RTVE conserva imágenes de aquella jornada y documenta la lectura del manifiesto por Pedro Almodóvar. La documentación de la época también registra el recorrido hasta Sol.
El motivo era inequívoco: impedir la intervención militar en Irak y denunciar el apoyo del Gobierno de José María Aznar a la guerra.
La consecuencia fue la demostración de que la protesta contra una política internacional podía movilizar a cientos de miles de ciudadanos y convertir Sol en un escenario de dimensión nacional.
16. 2011: el 15-M y la transformación definitiva de la plaza
Y entonces llegó el acontecimiento que cambió para siempre la memoria contemporánea de la Puerta del Sol: el 15-M.
El 15 de mayo de 2011, una manifestación convocada por Democracia Real Ya recorrió Madrid. Tras los altercados y las detenciones producidos aquella noche, un grupo de personas decidió quedarse en Sol.
La noche comenzó con unas treinta personas.
Después llegaron cientos.
Después miles.
El 17 de mayo, la plaza estaba abarrotada.
El Ministerio de Cultura ha conservado y catalogado documentación de aquel movimiento en el Archivo Histórico de los Movimientos Sociales. La cronología institucional confirma que, tras el desalojo policial inicial, la concentración regresó y la Puerta del Sol se convirtió en un campamento permanente.
¿Qué se reclamó?
El movimiento era deliberadamente amplio. Reclamaba:
1. Reforma democrática.
Se cuestionaba el funcionamiento del sistema electoral, el bipartidismo, la representación política y la distancia entre ciudadanos e instituciones.
2. Lucha contra la corrupción.
Se reclamaba una política sometida a mayor control ciudadano y mayores responsabilidades para quienes ejercieran cargos públicos.
3. Separación efectiva de poderes.
La crítica no se dirigía solamente a los partidos, sino a la percepción de que las instituciones estaban demasiado alejadas de quienes debían representar.
4. Derechos sociales.
El desempleo, especialmente juvenil, la precariedad laboral, el acceso a la vivienda y los efectos de la crisis económica constituían el trasfondo material de la protesta.
5. Crítica al poder financiero.
La intervención pública para salvar entidades financieras mientras muchas familias sufrían desempleo, desahucios y pérdida de poder adquisitivo fue uno de los principales motores de la indignación.
El consenso mínimo terminó concentrándose en cuatro grandes ejes: reforma electoral, lucha contra la corrupción, separación de poderes y mayor control ciudadano.
La acampada como nueva forma de protesta
La novedad no estuvo solamente en las reivindicaciones. Estuvo en la ocupación física de la plaza.
La Puerta del Sol se convirtió durante semanas en una pequeña ciudad política: asambleas, comisiones, biblioteca, cocina, enfermería, espacios de información, grupos de trabajo y sistemas de organización horizontal.
El Ministerio de Cultura destaca precisamente esa capacidad de autoorganización.
El campamento abandonó oficialmente la plaza el 12 de junio, aunque dejó un punto de información que fue retirado en agosto.
La consecuencia más profunda fue simbólica: desde entonces, cuando hablamos de «Sol» ya no hablamos solamente de una plaza. Hablamos de una forma de ocupar el espacio público.
17. 2012: volver a Sol, defender Sol
El primer aniversario del 15-M demostró que la historia no había terminado.
En mayo de 2012 se organizaron nuevas concentraciones y asambleas. La Delegación del Gobierno tuvo que establecer horarios y condiciones para las concentraciones. El País señalaba entonces que en Madrid habían pasado por Sol 120 manifestaciones en un año.
También se produjeron protestas contra las detenciones vinculadas al movimiento Yo no pago, contra las políticas de la Delegación del Gobierno y contra determinados desalojos.
El 15-M ya no era una acampada: era una infraestructura social de protesta.
18. 2013: paro, sanidad y el movimiento de las mareas
En 2013, las movilizaciones sociales continuaron llegando a Sol.
Una de las grandes protestas de aquel año fue la convocada por la Cumbre Social contra el paro y la política económica. Decenas de miles de personas recorrieron Madrid hasta la Puerta del Sol reclamando un cambio radical ante una situación que superaba los seis millones de desempleados.
Ese mismo año, las llamadas mareas ciudadanas utilizaron la plaza como destino de sus marchas. En octubre de 2013, las movilizaciones de PATUSALUD confluyeron en Cibeles y terminaron en Sol.
La protesta social se había fragmentado en causas concretas: sanidad, educación, empleo, servicios públicos, vivienda.
Pero Sol seguía siendo el lugar de reunión.
19. 2014: Gamonal y la solidaridad entre conflictos
En enero de 2014, las protestas del barrio de Gamonal, en Burgos, llegaron a Madrid.
Cientos de personas se concentraron en Sol para expresar solidaridad con los vecinos y reclamar la libertad de los detenidos.
Las jornadas posteriores terminaron con cargas policiales, destrozos y detenciones.
El motivo era urbanístico y político: el rechazo al proyecto del bulevar de Gamonal se había convertido en una protesta contra la forma de tomar decisiones desde las instituciones y contra la represión de quienes protestaban.
La consecuencia fue importante: un conflicto local consiguió convertirse en símbolo nacional y demostrar que Sol podía funcionar como punto de conexión entre luchas territoriales distintas.
20. 2015-2017: del 15-M a las nuevas batallas políticas
En 2015, el movimiento 15-M intentó regresar a Sol durante la jornada de reflexión electoral. La Junta Electoral había prohibido la concentración y apenas un centenar de personas consiguió reunirse bajo un «grito mudo», rodeadas por un amplio dispositivo policial.
En 2016, la plaza acogió, entre otras, protestas de policías municipales contra la reorganización de las unidades antidisturbios. También fue punto de partida y regreso de la manifestación antitaurina de PACMA, que reunió a miles de personas.
En 2017, Sol volvió a convertirse en escenario de una de las grandes fracturas políticas españolas: las concentraciones relacionadas con el referéndum catalán del 1 de octubre.
Miles de personas se concentraron en la plaza en apoyo al derecho a decidir, mientras también se desarrollaban manifestaciones de signo contrario en Madrid. La convocatoria favorable al referéndum había sido presentada como protesta contra la represión y en defensa del derecho a decidir.
La consecuencia fue una nueva demostración de que Sol no pertenece ideológicamente a nadie. Puede ser ocupada por movimientos de izquierda, sindicatos, asociaciones profesionales, colectivos feministas, organizaciones animalistas, partidos de derecha o movimientos internacionalistas.
Su significado depende de quienes la ocupan en cada momento.
21. 2018: mujeres, pensiones y una nueva generación de protestas
En 2018, Sol fue protagonista de una extraordinaria oleada de movilización social.
Los pensionistas llenaron la plaza bajo la lluvia y la nieve para exigir la revalorización de las pensiones conforme al IPC y defender el sistema público. La Delegación del Gobierno cifró en 40.000 los asistentes a una de las grandes manifestaciones que partieron de Sol.
El motivo era económico, pero también generacional: quienes habían trabajado durante décadas consideraban que la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones amenazaba su seguridad y la de las generaciones futuras.
Y en ese mismo año la plaza volvió a demostrar su capacidad para convertirse en escenario feminista.
El 2 de mayo de 2018, durante los actos institucionales de la Comunidad de Madrid, una concentración feminista protestó en Sol contra la sentencia de La Manada. Los manifestantes interrumpieron con gritos y pitidos el desarrollo del acto oficial.
La protesta se inscribía en una oleada feminista que había alcanzado una dimensión desconocida en España.
La consecuencia fue cultural y política: la cuestión de la violencia sexual dejó de ser un asunto circunscrito a los tribunales y pasó a convertirse en una reivindicación masiva en las calles.
22. 2019: Venezuela y la internacionalización de Sol
En enero de 2019, miles de venezolanos se concentraron en la Puerta del Sol para pedir al Gobierno español que reconociera a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela.
Este episodio es importante porque demuestra que Sol no solo sirve para discutir los problemas españoles.
La plaza funciona también como ágora de las comunidades migrantes, como espacio donde las diásporas convierten Madrid en prolongación de sus conflictos nacionales.
Ese mismo año se celebró en Sol el homenaje institucional por el decimoquinto aniversario de los atentados del 11-M.
23. 2020: pandemia, restricciones y la protesta contra el confinamiento
La pandemia alteró radicalmente el uso del espacio público.
Pero ni siquiera el coronavirus consiguió borrar la protesta.
En septiembre de 2020, la Puerta del Sol acogió una concentración contra las nuevas restricciones adoptadas por la Comunidad de Madrid para contener la COVID-19. RTVE documentó la protesta y el llamamiento de las autoridades para que la ciudadanía evitara acudir debido al riesgo sanitario.
Aquí apareció un conflicto nuevo: la tensión entre el derecho a protestar y las exigencias extraordinarias de salud pública.
La plaza seguía siendo un lugar político, pero el significado de ocuparla había cambiado.
24. 2021-2022: una plaza atravesada por las nuevas fracturas sociales
Durante los años posteriores a la pandemia, Sol siguió acogiendo concentraciones de muy distinto signo: reivindicaciones laborales, sociales, sanitarias, políticas e internacionales.
La propia evolución del espacio público madrileño confirma una característica que ya veníamos observando: no existe una única tradición de protesta en Sol.
Hay una tradición obrera, una republicana, una democrática, una feminista, una pacifista, hay una tradición internacionalista, una tradición vecinal, una de defensa de los servicios públicos y hay una tradición de ocupación ciudadana de la plaza, cuyo máximo símbolo contemporáneo continúa siendo el 15-M.
25. 2023: educación, sanidad, Palestina y confrontación política
En 2023, las protestas volvieron a multiplicarse.
La Puerta del Sol fue destino de movilizaciones por la educación pública. En mayo, docentes madrileños reclamaron más inversión, reducción de ratios, mejoras laborales y reducción de la burocracia.
También fue escenario de manifestaciones sanitarias. En abril, una marcha por una sanidad «100 % pública, universal y de calidad» terminó en Sol.
Y en octubre, tras el ataque de Hamás contra Israel y el comienzo de la guerra en Gaza, centenares de personas se concentraron en la plaza en apoyo de Palestina.
A finales de ese mismo año, la plaza adquirió además un protagonismo extraordinario por las movilizaciones contra la ley de amnistía, con concentraciones impulsadas por el Partido Popular y apoyadas por Vox en determinados momentos.
La consecuencia más evidente fue que Sol volvió a funcionar como espejo de la polarización política española: en una misma plaza podían encontrarse, con días de diferencia, reivindicaciones sociales, sindicales, internacionales y partidistas completamente contrapuestas.
26. 2024-2025: la protesta como rutina democrática
Durante 2024 y 2025 continuaron las concentraciones de funcionarios, sindicatos, asociaciones ciudadanas, pensionistas, movimientos políticos, colectivos internacionales y organizaciones sociales.
Los registros de la Delegación del Gobierno muestran hasta qué punto la plaza sigue siendo un destino habitual de las marchas madrileñas. Por ejemplo, en abril de 2024 una manifestación de trabajadores de la Administración de Justicia recorrió San Bernardo, Gran Vía, Callao, Preciados y Puerta del Sol antes de continuar por Alcalá.
Esto nos obliga a distinguir dos realidades.
- Por un lado están las grandes revueltas históricas, aquellas que alteran la vida política de Madrid.
- Por otro, existe una inmensa actividad reivindicativa cotidiana que raramente entra en los libros de historia: funcionarios, trabajadores, pensionistas, sanitarios, docentes, asociaciones vecinales, colectivos culturales, movimientos internacionales y ciudadanos afectados por decisiones concretas.
La Puerta del Sol vive de ambas.
27. 2026: la vivienda vuelve a ocupar Sol
Y llegamos al presente.
En septiembre de 2026, la crisis de la vivienda volvió a convertir la Puerta del Sol en un espacio de ocupación permanente.
El detonante fue el desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años, que provocó una reacción social inmediata. Tras las movilizaciones, se alcanzó un acuerdo que permitirá su regreso a su vivienda con un nuevo contrato de ocho años y una renta limitada al 30 % de sus ingresos.
Pero el conflicto ya había adquirido una dimensión mayor.
El Sindicato de Inquilinas instaló una acampada en Sol para reclamar medidas estructurales sobre vivienda, protección frente a los desahucios, control de los alquileres y una reducción de los precios.
La acampada ha recuperado deliberadamente algunos elementos del 15-M: tiendas, asambleas, comisiones, servicios colectivos y una organización horizontal.
El paralelismo con 2011 es evidente, aunque la reivindicación actual está mucho más concentrada: la vivienda.
El 3 de octubre se celebró una gran movilización en Madrid dentro de una jornada estatal. Reuters cifró en unos 70.000 los participantes en Madrid según las cifras oficiales, mientras la organización manejó cifras mucho mayores; las protestas se extendieron a unas cincuenta ciudades españolas.
La acampada, además, ha seguido creciendo y extendiéndose por las calles próximas a Sol.
Y el conflicto ha tenido ya consecuencias políticas: el rechazo parlamentario a las medidas de vivienda ha reforzado la reivindicación de una huelga general por la vivienda y ha situado el problema habitacional en el centro del debate político nacional.
A 6 de octubre de 2026, la protesta continúa siendo un acontecimiento vivo y, hoy mismo, el Gobierno aprueba dos decretos de vivienda (los dos que no aprobaron en la cámara).
28. Los motivos: ¿por qué se regresa siempre a Sol?
Después de recorrer más de dos siglos y medio, podemos ordenar las causas de esta tradición reivindicativa.
1. El hambre y el coste de la vida.
Esquilache y las protestas contemporáneas por la vivienda pertenecen, pese a sus enormes diferencias históricas, a una misma familia de conflictos: cuando las condiciones materiales de existencia dejan de ser soportables, la ciudadanía sale a la calle.
2. La representación política.
1820, 1868, 1931 y 2011 muestran diferentes formas de una misma exigencia: que las instituciones respondan a la voluntad popular.
3. Las libertades.
Durante la Transición se reclamaron amnistía, partidos legales, asociación, reunión y expresión. La protesta era una forma de conquistar el espacio democrático.
4. El trabajo.
Desde las reivindicaciones obreras hasta el 14-D de 1988 y las protestas contemporáneas, Sol ha sido escenario de conflictos laborales.
5. Los servicios públicos.
Sanidad, educación y pensiones han convertido repetidamente la plaza en destino de mareas y plataformas ciudadanas.
6. Los derechos de las mujeres.
La presencia feminista ha pasado de las primeras concentraciones organizadas en democracia a movilizaciones masivas y a protestas contra la violencia sexual.
7. La paz y la solidaridad internacional.
Irak, Palestina, Venezuela y otras causas han demostrado que Sol puede convertirse en una plaza internacional.
8. El rechazo a la violencia terrorista.
Las enormes movilizaciones contra ETA y los homenajes a las víctimas han ocupado igualmente este espacio.
9. La defensa del territorio y del medio ambiente.
El conflicto del Plan Hidrológico Nacional y otras movilizaciones muestran que la plaza también ha sido lugar de protesta ambiental y territorial.
10. La vivienda.
Desde las reivindicaciones de vivienda popular de 1976 hasta el 15-M y la acampada de 2026, el acceso a una casa ha reaparecido periódicamente como uno de los grandes problemas sociales.
29. Las consecuencias: lo que Sol ha conseguido cambiar
Las consecuencias son más difíciles de medir que las causas.
Una manifestación puede conseguir una ley. Puede derribar un Gobierno. Puede obligar a negociar. Puede no conseguir nada de inmediato. Pero puede cambiar el lenguaje político.
Recapitulando:
- 1766 demostró que el poder podía ceder ante una multitud.
- 1820 convirtió la plaza en foro político.
- 1854 y 1868 la situaron dentro de las revoluciones liberales.
- 1931 la convirtió en escenario de un cambio de régimen.
- 1976-1977 la transformaron en símbolo de la conquista de las libertades democráticas.
- 1988 mostró la fuerza del sindicalismo.
- 1994 convirtió la cooperación internacional en asunto de movilización ciudadana.
- 1996 y 2000 demostraron la capacidad de la sociedad para responder masivamente al terrorismo.
- 2003 hizo de Sol un altavoz mundial contra la guerra de Irak.
- 2011 inventó una nueva forma de ocupar el espacio público.
- 2018 demostró la fuerza política de pensionistas y feministas.
- 2026 ha recuperado la ocupación permanente, pero con una reivindicación concreta: que la vivienda vuelva a ser entendida como derecho y no únicamente como mercancía.
Fuentes consultadas y documentación histórica
- Real Academia de la Historia — «2 de mayo de 1808».
- Museo Nacional del Prado — «El Motín de Esquilache».
- Museo de Historia de Madrid — documentación sobre la Puerta del Sol y el Madrid del siglo XVIII.
- Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes — «El Motín de Esquilache y la Compañía de Jesús».
- Ministerio de Cultura — El Pronunciamiento de Riego y el triunfo de 1820.
- Biblioteca Virtual de la Comunidad de Madrid — «Elucidario de Madrid».
- Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes — Ramón de Mesonero Romanos, «El antiguo Madrid».
- Boletín Oficial del Estado — documentación sobre la Revolución de 1868.
- Boletín Oficial del Estado — edición de «La Revolución de Julio en 1854».
- PARES — Portal de Archivos Españoles.
- Archivo Histórico de los Movimientos Sociales — Ministerio de Cultura, documentación del 15-M.
- RTVE — Cronología del primer mes del 15-M.
- EL PAÍS — «Dos meses y medio de indignados en Sol».
- EL PAÍS — «Vivir 15 días en la Puerta del Sol».
- EL PAÍS — «La lucha por una plaza simbólica».
- Archivo de la Fundación Largo Caballero — documentación sobre la huelga general del 14-D.
- RTVE — Archivo sobre la manifestación contra la guerra de Irak.
- EL PAÍS — documentación de las movilizaciones contra la guerra de Irak.
- RTVE — protesta de Gamonal en Madrid.
- EL PAÍS — manifestación de apoyo a Gamonal.
- EL PAÍS — movilización de pensionistas de 2018.
- Servimedia — manifestaciones por las pensiones de marzo de 2018.
- RTVE — manifestaciones del Primero de Mayo de 2018.
- EL PAÍS — concentración feminista contra la sentencia de «La Manada».
- RTVE — protesta contra las restricciones por COVID-19 en 2020.
- Delegación del Gobierno en Madrid — registro de manifestaciones de 2023.
- Delegación del Gobierno en Madrid — manifestación por la sanidad pública de 2023.
- EFE — concentración de apoyo a Palestina en Sol en 2023.
- Reuters — movilizaciones por la vivienda en España, octubre de 2026.
- EL PAÍS — la acampada de 2026 por el derecho a la vivienda.
- Cadena SER — evolución de la acampada y la reivindicación de vivienda en 2026.
- Ayuntamiento de Madrid — información histórica y patrimonial de la Puerta del Sol.
La Puerta del Sol, plaza de la revuelta: dos siglos y medio de reivindicaciones, motines y rebeliones en el corazón de Madrid
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